JAPÓN no tiene un diario

 PRECEDE A JAPÓN UN TORI EN TORRE DEL MAR
 EN EL QUE NO SE HA POSADO NINGÚN PÁJARO



  
                                                                              ¿ puerta?


Preludia el mar mediterráneo la relación o más bien el vínculo que el sintoísmo tiene con la naturaleza que yo  no he entendido porque esa tarde anterior al viaje ningún pájaro vino a cantarme.



¿es la misma puerta?

Una de las puertas no es real. Una es espejo. Miraya del Mar.
¿ Espejo del mar o espejo en el Mar? 
No todas las preguntas buscan respuesta. Se pregunta, simplemente, para dialogar.

No siempre un TORI está pintado de rojo.  Aquí lo vemos enmohecido por la fuerza quieta de la ola. Anuncia un viaje. Sigue sin aparecer el pájaro.

"El shinto carece de fundadores, no tiene doctrinas ni preceptos ni dogmas; tampoco figuras represoras o morales. No es una religión ni un credo. Ningún sacerdote describe el shinto con las mismas palabras ni se aproxima a esa experiencia desde los mismos cauces. Para los japoneses definir qué es el shinto es una tarea ardua, imposible. Sin embargo, el shinto está presente en la vida cotidiana de todas y cada una de las personas que habitan el archipiélago y, aún más, teje su imaginario, un lago común que más allá de las diferencias estrecha vínculos de sentido profundo entre todos los japoneses".

                                                                                                     Lola Nieto. La isla desnuda. Ed. La Caja Books 



EN EL TAXI desde Torre del Mar al aeropuerto de Málaga. Sin espejos.


26/10/25

Nos queda un alfiler llorando en la esquina

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Estremecen las nubes tus brazos cansados

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Buscan los huesos un hueco blando

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El suicidio del ego tiene un nombre y abraza al cerezo sin flor

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Pega saltos el estupor en la barriga

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Silencio

Silencio ruego

Silencio

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Escapan las vísceras de tu verano

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Silencio

 pido

Silencio

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Pausa en el verso; amor en tu mirada.

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Costras en el lenguaje de la risa.

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Un imperdible

 ata

 el Silencio

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La atalaya

 no 

se encuentra 

en

 Torre del Mar.

Sin vigilancia, sin protección. 

¿Cuál de las dos puertas es la real?

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Pero no

Fui a Japón a perder

              Lola Nieto

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Luna nueva

déjame verte

 

                                                                        Apartarme de los otros

para sentir

                                                              el llanto de los alfileres en la esquina

 

Un sueño de cal blanca

fue tu viaje

 

Me revisto de piedad

para dar existencia a una atalaya sin altura

a la única torre que está en un lugar bajo.

Confirmo dos realidades pero 

no cae el punto de vista.



                                                               JAPÓN PERDIDO
       



En el distrito de Kioto Nakagyo.
 A una puerta bermeja le pido permiso para soltar mi punto de vista. Resultó no ser de un color puro  sino más bien un rojo anaranjado con un umbral de un rojo enmohecido. No importa me ofreció un espacio de agradecida soledad. No pedí nada. Me incliné como antes había visto hacer a otros. A los que delante de mí se habían inclinado. No pregunté nada. Repetí lo que antes hicieron otros. Imité . Mis sonidos eran distintos y, sin embargo, me albergaban los mismos colores impuros. Yo no puedo hacer la afirmación de Lola Nieto Fui a Japón a perder, muchas inclinaciones me hubieran sido necesarias. Ni tampoco puedo escribir aquello de María Zambrano: "salí al bosque a desposeerme".




Enrojeció el TORI en Nagoya. Fue unos días ante, aún no sabía que una  puerta se confunde con los árboles ni que los árboles le daban paso al cielo ni que el cielo era un espejismo. Atravesé la puerta sin conciencia alguna. Me pareció perfecta pero la crucé con mi punto de vista, confundida. En una piedra sin musgo y en varios kanjis que no entendía leí estas palabras de Kenko Yoshida:"en todas las cosas, la uniformidad es un defecto. Es interesante dejar algo incompleto y por terminar; así se tendrá la sensación de que mediante esa imperfección se prolonga la vida de los seres. Y en los escritos de los sabios de la antigüedad hay muchos versos que faltan". No lo entendí. La lengua me era extraña, aunque la piedra no. Reconocí esa piedra, aun sin conciencia, días más tarde en la ciudad de Nikko pude ver en un mausoleo una columna colocada hacia abajo para evitar la perfección total. Tampoco lo entendió mi cuerpo que siguió sin erguirse.


                                                              
                                                                    ¿llegamos a la puerta?

En el distrito de Takayama alejados de las enseñanzas de un bonzo budista japonés, Kenko Yoshida, han reconstruido una ciudad perfecta: Sirakawa go. Podría ser una ciudad de hace 650 años pero no lo es. Los arrozales crecen todos al mismo tiempo, de manera uniforme. Aquí no sé donde poner el pie. Me sorprende que pueda haber construcciones más antiguas que un arce e incluso con más años que un arrozal. Estas casas de madera sin clavos, con tejados de paja de arroz sujetadas con cuerdas recrean el pasado, la memoria. Había creído que las edificaciones en Japón no pretenden perdurar, que la madera que utilizan es más caduca que la piedra, que las construcciones del hombre no pretenden la inmortalidad. Desde el autobús veo construcciones nuevas, con materiales que no pretenden durar por los siglos de los siglos. Las edificaciones me parecen frágiles lo que hace resaltar aún más una exuberante naturaleza. Ni siquiera los templos esconden la divinidad de la naturaleza, la arquitectura parece tener un sentido de temporalidad. Desde el autobús, observaciones desde un cristal, desde una ventanilla de un coche, desde un tren o desde un tren bala. Son observaciones a través de un cristal que tal vez empaña la realidad. No ocurre esto en Sirakawa go. Esta ciudad ha sido re-construida y en este volver a construir se ha procurado la perfección, ofrecer lo antiguo. La re-construcción muestra la permanencia de la madera. Otra realidad distinta a su esencial caducidad.



                                   ¿es la misma puerta? ¿son los mismos visitantes?

" Van en grupos como hormigas, unos caminando alocadamente hacia el este y otros hacia el oeste; algunos corren hacia el norte, otros hacia el sur; oeste; los hay poderosos, los hay humildes; los hay ancianos y los hay jóvenes; al llegar la noche se acuestan, por la mañana se levantan.
Pero ¿por qué toda esta actividad?"    Kenko Yoshida
                                                                    
No tengo un diario que recoja lo que esperamos, lo que viene cuando atravesamos cada una de estas puertas. Ellos son jóvenes y tampoco llevan un diario de esperanzas. Nosotros ni somos jóvenes ni recogemos las esperanzas de los jóvenes porque toda esta  actividad sustituye al envejecimiento. Detrás de alguna puerta estará la muerte. Tengo la esperanza de estar inclinada en ese momento, como vi hacer en los primeros santuarios de Tokio ¿o fueron los últimos? en Tokio los jóvenes miraban hacia el este. Están reconstruyendo las esperanzas,  se tropezaron con un arroz muy alto para cubrir los tejados en Shirakawa go. Se consuelan porque esta altura rompe la uniformidad, aunque solo sirva para mostrar un  espejismo de lo antiguo que dejó de existir. Re-construyen la imperfección para seguir prolongando la vida.
   

                                 

Musgo. Umbría . 
   Espero el agua caliente de 40 grados para que las piedras de Kumano Kodo se aposenten.



                                                            El gran Tori de Hongu Taisha

Esta puerta, más alta que los cedros, está separada del santuario.  Porque ya los cedros son sagrados, porque ya los cipreses unen sus palmas y hacen reverencia a las deidades. No hay cerca un edificio de madera porque el edificio no es sino un recinto a la sombra de los árboles. Los campos de arroz cultivan a ras de los pies la enseñanza a la que el Tori apunta. Crean dos alturas, dos realidades, el arroz y la puerta. La mirada apunta a la altura, pero la tierra reclama atención a los pies cansados de caminar por las piedras del Kumano kodo.  A miles de kilómetros, en Torre del Mar hubo una atalaya sin altura que sucumbió a los tiempos. Son distancias.


                                     

                                     Humilde  imperfecto ladeado  enmohecido Tori solitario sin templo alguno. 

                                                        Me guías en el ascenso. 
                                                                        las hojas caídas quieren aprender de ti
                                                                               y yo agarrarme para siempre a las piedras.

Nadie se detiene aquí para hacerse una foto. 
No eres grandioso. Eres. Estás.
   Las hojas caídas esperan tranquilamente al viento para perderse
El musgo sostiene a las piedras
que no resbalan

Humilde Tori solitario 
más bajo que el cedro
eres Tú el elegido para custodiar el sendero empedrado
Ningún peregrino se detiene a hacerse una foto porque aguardan otro empedrado:
 Daimon-zaka. Pendiente de puerta grande con árboles de alcanfor.
imperfecto ladeado sin templo alguno


Me estabas esperando, bodhisattva con los ojos cerrados, cubierto de musgo, con gorro y babero rojo bermellón para ahuyentar a los demonios y con el rojo proteger a la viajera del mal y la enfermadad. Jizo Bosatsu, como Perséfone descendiste al inframundo para salvar a los seres que no nacieron de todo, a la viajera que con dolor sube las escalinatas pero no resbala. Y aprende.


Ofrendan la compasión para las almas imperfectas e incluso para las almas que anhelan la perfección. Están orando con el color rojo que representa la sangre de la vida. Están orando a lo largo de todos los senderos, recogidos en el musgo, con los ojos cerrados. Son vistos pero ellos no miran.

                                             Viaje con COLOR rojo casi bermellón




con inclinación


y la reverencia de Hello Kitty

¿En este templo son distintas las puertas?
Soplan y arrecian los vientos del Oeste 



Es extraño que 
las flores de luna se abran solas
sin que nadie las cuide.

Es extraño que 
la gente a la que pregunto se ría y diga:
"Simplemente es así"
Kaneko Misuzu

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