CHILE

 

 

                                                            CHILE

                       A mis compañeras y compañeros del SAT3. Putaendo, Sol grande.

              

                                                       Cielo del Valle de Elqui

                                   1936-1937                                       2022

 

                   

Federico,
tú ves el mundo, las calles,
el vinagre,
las despedidas en las estaciones
cuando el humo levanta sus ruedas decisivas
hacia donde no hay nada sino algunas
separaciones, piedras, vías férreas.

                                             Oda a Federico García Lorca. Pablo Neruda.

 

 

Y si bien no recalará de nuevo en tierras chilenas una vez consumada la derrota, su presencia también constituía todo un precedente del posterior exilio en esas tierras de otros muchos españoles que se verán desposeídos de su ciudadanía republicana.

                                                                                 Antolín Sánchez Cuervo

 

 

 

María llega a Chile en noviembre de 1936.  Chile es el primer contacto que tiene María con América. Chile es la antesala del exilio, la puerta a la derrota. Cuando llega a Valparaíso la sangre española ya se estaba derramando, el hombre estaba sufriendo en su carne. A Lorca lo habían asesinado el 19 de agosto.

     Santiago de Chile se convierte en un lugar premonitorio, anunciador; solo dos años más tarde sería una exiliada. Y algunos años más tarde Pablo Milanés pisaría las calles de una Santiago ensangrentada. Sangre derramada estaba anunciando sangre derramada. Desgraciadamente el entendimiento de lo humano que propone la razón poética solo algunos corazones lo estaban escuchando; solo algunos corazones la están escuchando.

     Chile le dio también a María y a su marido, secretario de la embajada española, la oportunidad de quedarse, de no volver a España. Cuando llamaron a filas al historiador Alfonso Rodríguez Aldave, el embajador intentó convencerlos para que se quedaran realizando unas imprescindibles tareas diplomáticas. Sin embargo, decidieron volver a España, a la sangre de los suyos, con su pueblo. ¿Tenían esperanza en la justicia? ¿En una España en paz? ¿En la disolución del cainismo? Fue una cuestión ética, de compromiso con la fraternidad defendida, de compromiso con el júbilo que ella había sentido aquel domingo 12 de abril en la Gran Vía. María sintió que tenía que estar en Madrid, ser parte de la golondrina, no sentirse escindida. Necesidad de ser parte de la comunidad como años más tarde expresa Aleixandre en el poema En la Plaza:Son miles de corazones que hacen un único corazón que te lleva”. Porque en los momentos trágicos donde se imponen las cordilleras de la Historia, solo el poeta no está escindido. solo el poeta expresa desde el todo lo que está pasando. Solo el poeta es un visionario, capaz de ver el vinagre de las estaciones.

     Lorca había sido asesinado. Rafael Alberti lo llora en sus versos, en el soneto A Federico García Lorca le escribe que saldrá a esperarlo, Pablo Neruda lo lamenta en una Oda, Antonio Machado expresa con contundencia:” el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!” Y María con el sueldo de diplomático de su marido financió los gastos de la edición de una Antología de la Poesía de Lorca en la revista Onda Corta. Para María la poesía de Lorca es un puro sentir.

     Entré a Valparaíso en coche desde Putaendo, con un porteño, Yerko, compañero en la búsqueda del Renacimiento en el SAT 3. La primera noche desde una terraza, mientras tomaba una arepa con palta, me traspasó ese puerto, abigarrado de historia. Cubierto de horizonte. A la mañana siguiente me perdí por la ciudad siguiendo el sonido de una flauta dulce; me encontré con calles repletas de versos de Lorca hasta llegar a La Sebastiana, la casa de Neruda en el cerro Bellavista. Desde su altura, desde sus grandes ventanales ˗˗ ahora de día ˗˗ contemplé toda la belleza del océano. En Valparaíso Lorca aún no ha muerto. No tuve que coger una cinta para medir el horizonte porque el horizonte mismo se me estaba ofreciendo. Otro compañero del SAT RENACIMIENTO, Antonio Vicente, me llevó a visitar la impresionante casa de Neruda en Isla Negra y antes me paró en la puerta de la casa de Vicente Huidobro, tenía un ventanal semiabierto. Poetas antologados por María en la revista Madre España. María solo vivió en Chile seis meses. Cuando llegó a Valparaíso el 18 de noviembre de 1936 a Claudio Naranjo solo le faltaban seis días para cumplir cuatro años, iba al colegio en esta ciudad, escuchaba música, empezaba a tocar el piano. No sé si supo que María Zambrano a esa edad quería ser una caja de música. En esos escasos días, en esas calles alguna semilla, cual Perséfone, esparció María para la búsqueda de la transcendencia, para ir más allá, para atravesar la frontera del ser. Claudio le da el nombre de” psicología transpersonal”. 

     Entra María por el puerto de Valparaíso como una gaviera a bordo del “Santa Rita”, vía Balboa y Arica, cuatro meses después del golpe militar del general Franco.

Valparaíso es ahora un museo al aire libre. Me subo en un autobús y una voz clara canta por Violeta Parra, Gracias a la vida. Quiero pensar que esa mujer es libre. María Zambrano se reunió en Chile con un círculo de mujeres feministas. Cuando viajo a Chile en 2022 me alegra la conciencia feminista que tiene la mujer chilena. No en vano el escultor poeta chileno Tótila Albert antes del año 37 ya estaba hablando del extravío de la sociedad, llamando a la gente a despertar y a sanar ese extravío. María paseaba por las calles de Santiago de Chile recogiendo versos, Tótila se estaba pronunciando en contra del patriarcado.

                      Resonaba la caja de música.

En cuanto a mí, después de viajar hasta Chile con 60 años, esperando renacer en el SAT 3, me vine sin conocer ni la Muerte ni el Renacimiento. No sé por qué no fue suficiente. No faltaban granados en Putaendo. No faltaban granados en Vicuña, repletos de su fruta. No desconfío en que algún día estas semillas encuentren suelo fértil para germinar. Aprendí, eso sí, a viajar sin más guía que el sonido de una flauta dulce, unos pocos versos y, si acaso, alguna pregunta.

 

    Antes de regresar a España había publicado María uno de sus primeros libros, Los intelectuales en el drama de España. Hubo un viaje de vuelta a Madrid que ya en sí contenía otros viajes de ida; pero en otras circunstancias, desde su exilio en París. María ya se había iniciado en América, y cuando llega a La Habana, siente a Cuba como su patria prenatal. Tiene la sensación de que ella había estado en esa isla, antes de nacer (yo ya estuve aquí). No es una extranjera cuando llega a Cuba en 1940. Probablemente estuvo en la isla antes de las fronteras que crean las cordilleras de la Historia y la Razón.  Tampoco será una extranjera en México ni Puerto Rico.

 En el Museo de Gabriela Mistral en Vicuña sentí que las granadas de su jardín, yo las había probado antes; emocionada, leí los textos de Mistral en los que agradece la importancia de las cosas primeras que su madre le nombró. Mistral también nos lleva, entre lavandas, más allá de lo escrito.

 

Me llena de gusto el que Ud. lleve a nuestra América el ejemplo de una mujer que tiene cultura filosófica verdadera y que sabe darla en una fuerza tan noble como la suya. Ud. Nos levanta a todas consigo y hará en el mujerío americano más bien del que sabe Ud. Misma. Es un precioso mujerío. Véalo Ud. En las alturas también, pero véalo especialmente en el pueblo, vale su peso en diamantes.

                                                       […]

Hoy que veo yo Europa más dañada que nunca, más desgranada en sus vísceras vitales se me agranda enormemente la virtud y las virtudes criollas. (…) Háganos Ud. El bien de esos libros, siga escribiendo allá y publicando. No se encierre, no se quede en las ciudades y entre en la doctrina secreta del indio, de su vida, que el blanco no ha querido entender y le ha parecido más fácil denigrar sin haberla vivido lado a lado, única manera de ver por el tacto.

                                                                       Carta de Gabriela Mistral. Niza.1940.

 

      No me sentí extranjera en Chile. Colombia en el año 1992 ya me había iniciado en los misterios de América, de la esmeralda y el cuarzo. La casa natal de Gabriela Mistral en Vicuña nombraba las manos de mi madre. Sala Madre alumbrada por las estrellas del cerro Mamalluca.

     Pues es América una iniciación a lo primordial, para ver el vinagre como una transformación de las vides inocentes, para sentirte golondrina que no se ha separado del aire primero, Un lugar donde respira Federico. Criatura.

 

Fragmento del libro Leyendo a María Zambrano. Un regalo de la Aurora. Lola Valle.



                                                     

                                                    SAT3. RENACIMIENTO. Putaendo

     


                                                                      

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