LEYENDO A MARÍA ZAMBRANO EN MÁLAGA
LEYENDO A MARÍA ZAMBRANO EN LA LIBRERÍA PROTEO
Mensaje de Loli Castillo:
IMPRESIONES MUY MUY MUY PERSONALES SOBRE EL LIBRO “LEYENDO A MARÍA ZAMBRANO. UN REGALO DE LA AURORA” DE LOLA VALLE.
El libro lo he leído despacio, tomándome tiempo para entender, para conocer, para respirar y sentir el texto. Además, me he entretenido en saber quiénes eran algunas de las personas que citas y que fueron importantes durante su vida, o que han escrito sobre ella o para ella. Lo que más aprecio de haberlo leído es que me ha permitido descubrir a María Zambrano, yo apenas si sabía quién era y su importancia. A través de ti he conocido a una niña, a una mujer comprometida, a una luchadora, a una persona que siente, que sufre y a una pensadora que escribe con el corazón. Así que igual me decido a leer alguno de los libros que tú vas refiriendo a lo largo de tu libro. Además, como lo has contado desde esa visión tan íntima, entre confesiones y confidencias, me ha llegado mucho más la vertiente humana que la de “Personaje histórico”. Pero, por otro lado, me ha permitido verte a ti, igual que en tus otros libros sincera y abierta de par en par, sin disimular la verdad de ti misma, ni de tu familia o tus amigos. Sin embargo, me ha parecido verte algo más tímida, insegura, como si te impusiera, como si te sintieras pequeña respecto a la figura de María Zambrano, la maestra. ¿Es cierto? Por último, me ha resultado muy clarificador la parte final de mensajes y correos con tus colaboradoras porque se puede conocer la dificultad del reto y la perseverancia que has necesitado para sacar adelante este libro. En definitiva, quiero agradecerte que hayas hecho este ejercicio de búsqueda y que lo hayas querido contar de forma tan sincera y tan cercana. Así que muchas gracias porque, aunque yo no suelo contemplar la aurora, a partir de ahora cuando me levante por las mañanas, sentiré la luz del día de otra manera. ¡Gracias!
Querida Lola. Podría comentar muchas cosas de tu último
libro, analizarlo, más ahora que lo releo, pero no se trata de eso: nos
cansaría a las dos, no es un ejercicio de clase.
Prefiero desarrollar algunas notas que había sacado con la
intención de exponerlas en público en la presentación del libro en Proteo. Ahí
te las dejo, siento que al final se cruzaran otras cosas y no haya podido
estar.
«Con las claras del día» me parece redondo, el mejor ejemplo
del propósito conseguidísimo que anima toda tu obra: enhebrar la trayectoria
vital y el pensamiento de María Zambrano con tus propias vivencias. Me parece,
además, un elogio poético y realista, tierno, calmado y lleno de un amor
orgulloso a tu padre, al que quizás se le podía echar en falta en Las
manos... Tu circunstancia, Lola, ha sido hermosa; me parece que ya eres muy
consciente de esto, o así al menos, parece reflejarse a lo largo de tus libros.
Destaco tu maestría al enlazar el itinerario de la vida de
María (tanto el camino físico como los «caminos» de su pensamiento) con tu
propia experiencia: la has buscado por el mundo y en la meditación sobre su
palabra, y, como bien dices, has llegado a encontrarla, si no tanto en la
comprensión racional (en este sentido sois difíciles de entender, a veces, las
dos, como tantos poetas y filósofos), sí por cierto en la mucho más nutritiva y
esclarecedora comprensión «primera», la «auroral», la que vale más para
«entrañarnos», trascendernos.
He visto con sorpresa y agrado el descubrimiento del «alba»
de Mariló, tu «correctora», en la que intuyo que has prendido otra vez («otra
vez» lo digo por mí) la mecha de la expresión literaria. Esta es ahora tu
circunstancia, Lola, abrir camino a otras personas (mujeres en este caso
como las compañeras que te han acompañado en este último «viaje», pero
podrían también ser hombres) para escribirse o escribir el mundo. Pero no sé si
lo que nos has dado es un regalo envenenado, porque sigo sintiendo la pulsión
de escribir (algo hago, pero poco: algún epigrama, algún «poema» de horas muy
bajas o de un brote de esperanza, tengo muchos proyectos difusos, eso sí) y,
sin embargo, me frustra, como hemos comentado a menudo, no tener tiempo (o
decisión) para ponerme a ello, para defender y anteponer ese aislamiento
efectivo que se necesita (algo así dice también nuestra compañera). En
cualquier caso, Lola, enorgullécete de que tu palabra sea inspiración. «¿Para
qué, por qué se escribe?» por necesidad, como bien dices.
Cada capítulo cambias con soltura y personalísimo estilo el
modo literario. Me gusta el estilo epistolar de «Roma» y estoy de acuerdo en la
reivindicación del género, ahora en modo WhatsApp o email, muy original y
emotivo, por cierto, en la colección del final de la obra. También valoro tus
palabras poéticas: ensoñar, entrañar, hilvanar, tus reflexivos ensoñar-se... ya
se han hecho también de tus lectores. Aunque suele facilón e infantil: escribes
que te mueres de bien (por ser fina).
¿Algo negativo? Quizás que no llego a entender, ansiosa de
racionalidad (error mío seguramente el buscarlo), el significado de la «razón
poética», el pensamiento de María Zambrano; me desespera un instante el no
comprenderlo en absoluto; digo «un instante» porque al momento siento que me da
igual, porque me han acariciado tus palabras y las suyas al respecto y algo me
han removido: supongo que se trata de eso ¿no Lola?
Lo dicho: es un orgullo compartido tu circunstancia antigua y tu circunstancia actual. Tenme al tanto de tus próximas creaciones. Si yo escribo algo, te lo haré saber. Y, una vez más como siempre, gracias.
19/09/2025
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